El alivio del dolor en el parto


El objetivo de este capítulo es proponerte diferentes técnicas útiles para aliviar el dolor en las distintas etapas del parto. El dolor que se puede experimentar es producto de una acumulación de estímulos fisiológicos, psicológicos y socioculturales, pero las sensaciones son muy distintas en cada mujer y en cada uno de los partos de una misma. La manifestación del dolor también es diferente, al igual que son diversos los modos de afrontarlo, aunque todos son válidos y deben ser respetados.

El alivio del dolor contribuirá a aumentar tu bienestar físico y emocional y ocupa un lugar prioritario entre los cuidados que proporciona la matrona. En la manera de afrontar el dolor influirán factores como tu preparación, el conocimiento que tengas del proceso de parto, las experiencias anteriores, la confianza en tu propio cuerpo, los recursos de que dispongas y el apoyo que recibas.

En una primera etapa en la que las contracciones todavía son escasas (aunque las percibas intensas), te será de gran ayuda buscar actividades que te distraigan y te sean placenteras. Olvídate del reloj y confía en tu propio cuerpo.

A medida que avance el parto puedes beneficiarte de diferentes técnicas y recursos. Recuerda: tienes cerca a tu matrona y ella puede proporcionarte apoyo e información y adaptar los recursos disponibles a tus necesidades

 

Técnicas complementarias para el alivio del dolor en el parto

En general, se conocen más los recursos farmacológicos para el alivio del dolor -especialmente la analgesia epidural- que los métodos complementarios o alternativos. Sin embargo en este capítulo te ofrecemos información sobre el alivio del dolor en el parto mediante distintas técnicas que pueden serte de utilidad. Infórmate sobre cuáles son las opciones a tu disposición en el centro al que vas a acudir.

Los principales métodos no farmacológicos de alivio del dolor en el parto son:

 

Libertad de movimientos

Moverte con libertad durante el proceso de parto puede ser de gran ayuda para afrontar las sensaciones dolorosas. La evidencia de la que se dispone sugiere que si la mujer está en posición vertical en la primera fase del parto siente menos dolor, necesita menos analgesia epidural, hay menos alteraciones en el latido de la criatura y se acorta el tiempo de la primera fase del parto. Además, la verticalidad y el movimiento favorecen que la criatura tenga el máximo espacio posible en la pelvis.

No existe una pauta uniforme de qué postura debes adoptar durante todo el proceso; en cada momento tu cuerpo necesitará unos gestos y posiciones diferentes: escúchalo. Puedes ir al baño, caminar, apoyarte en la pared, sentarte, ponerte a cuatro patas o en cuclillas, usar las pelotas si dispones de ellas…

La utilización de una pelota de tamaño adecuado permite una gran amplitud de movimientos a la pelvis y puede disminuir el dolor lumbar.

 

Uso del agua

Con el agua (ducha, baño…) puedes obtener muchos beneficios durante el parto, tanto al inicio como en su progreso. No hay contraindicación para darte una ducha en casa si has roto aguas (siempre que el líquido sea claro). Cada vez hay más hospitales que cuentan con duchas o bañeras para que las mujeres en fase activa de parto pueda usarlas.

La utilización del agua caliente durante la dilatación reduce la ansiedad, ayuda en la relajación, acorta el periodo de dilatación y estimula la producción de endorfinas, entre otras ventajas. Las endorfinas (analgésicos segregados por nuestro propio cuerpo) alivian el dolor de manera natural.

 

Inyecciones de agua estéril

Esta forma de analgesia consiste en la administración de agua estéril mediante una inyección a nivel de la piel a ambos lados de la parte baja de la columna. Mediante esta inyección se estimulan los receptores de presión; éstos envían impulsos al cerebro que logran interrumpir la transmisión de los estímulos dolorosos a través de los nervios espinales.

Está indicada para mejorar el dolor en la zona lumbar (parte baja de la espalda) Pregunta si está técnica está disponible en tu centro y si es adecuada en tu caso.

 

Otras técnicas para el alivio del dolor en el parto

Hay otras técnicas de alivio del dolor en el parto sobre las que no existe evidencia científica demostrada, aunque algunos ensayos clínicos recomiendan su utilización.

 

Masaje

El masaje es una buena ayuda para reducir la tensión muscular. El masaje durante el parto facilita la relajación y reduce el dolor porque mejora el flujo sanguíneo y la oxigenación de los tejidos Puede ser una forma agradable de recibir ayuda, apoyo y cariño de la persona que has escogido para acompañarte en el parto.

Indica tú qué zona quieres que te masajeen: la zona baja de la espalda, los hombros… así como la intensidad que prefieres. Para facilitar el masaje pueden utilizarse aceites naturales o cremas (frotándolos entre las manos antes de aplicarlos, para que estén templados).

Si tu acompañante no sabe dar masajes o no te son agradables, la simple aplicación de calor (bolsas de agua caliente, sacos de lavanda, paños secos…) puede contribuir también a la disminución del dolor y a aumentar la sensación de bienestar.

 

TENS (Terapia eléctrica estimulación nerviosa a través de la piel).

Consiste en una estimulación eléctrica de los nervios que se realiza a través de la piel y que aporta autonomía en el alivio del dolor. Se consigue con un generador de impulsos eléctricos conectado a uno o dos pares de electrodos aplicados a la piel en la zona en que se pretende reducir el dolor.

Su aplicación puede ser útil en la primera fase de la dilatación. Aunque el efecto analgésico del método tens es limitado permite la deambulación, el control por parte de la propia mujer, no afecta el estado de consciencia y es una opción para las mujeres que no desean medicación.

Los electrodos se colocan en la parte media y baja de la espalda y tú misma, mediante un pulsador, puedes controlar la intensidad de la corriente durante las contracciones. Las corrientes actúan bloqueando los estímulos dolorosos y aumentando los niveles de endorfinas.

Se utiliza un pequeño aparato portátil que te permite moverte, es de manejo muy sencillo y carece de efectos adversos (salvo, quizá, una leve irritación de la piel). Al conectarlo se siente un ligero cosquilleo cuya intensidad puede ajustarse manualmente, modulando la intensidad de emisión de los impulsos en función del grado de dolor.

Si estás interesada en este método, infórmate de la posibilidad de usarlo en el centro que elijas.